me enamoré de ella aunque sabia,
que inalcanzable era la bella.
Mi amigo también la miraba.
Los tres estábamos sumergidos,
en lejano espacio infinito,
frío en la carencia del sol.
Y me fui a perseguir una ilusión.
La ilusión de alcanzar la única
brillosa luz que a lo lejos veía,
yo me fui tras ella, él se quedó.
Ninguno la tubo, ninguno la alcanzó.
Murió él, morí yo; y los dos,
en el cielo, un momento hablamos:
él de su soledad y pena vivida,
yo de mi búsqueda de la estrella


